El punto G masculino

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En este blog nos gusta pensar en las cosas que se convierten en tabú, esas que por alguna extraña razón parece que necesitan pasar un filtro y que a fin de cuentas son tan naturales y satisfactorias como otras que ya se practican.

Así, si en algo hay que mantener la mente abierta tanto al pensar egoístamente en el placer de uno como en el de tu pareja, es en el campo de las relaciones sexuales.

Hoy nos gustaría hablar del llamado punto G masculino o los masajes de próstata.

¿Qué es el punto G masculino?

Existe un mito sobre el punto G masculino, que se identifica con el punto G femenino por la intensidad de las sensaciones que produce y que hace que se llegue a dudar de su existencia o de su utilidad en las relaciones, pero ese punto G mágico para el hombre también existe, aunque no necesariamente se define como el punto G, si no como punto H, punto P y punto L… unos cuantos puntos que tendremos que identificar.

Para aclarar las cosas y desmitificar el nombre, a todos los efectos estamos hablando de la próstata, un pequeño órgano que se encuentra en el recto y que es la encargada de la producción del esperma.

El truco está en que es un órgano con una gran cantidad de terminaciones nerviosas y su estimulación provoca reacciones muy intensas en el cuerpo, de ahí que se compara con el punto G. Por tanto, en base a esto, se puede considerar una zona erógena, como cualquier otro órgano sexual.

En Internet existe multitud de literatura sobre cómo encontrarlo y estimularlo, con lo que vamos a obviar entrar en detalles pero se puede alcanzar a estimular a través de la pared rectal (punto P) o del perineo (punto L) y el pode hacerlo a través de estos puntos ya sea con penetración con un juguete o con estimulación externa presionando en el perineo, situado entre los testículos y el ano.

Como en todo, se necesita tiempo, tacto y probar poco a poco.

El inesperado efecto del perineo.

Si la estimulación anal conecta con la próstata y es una manera de alcanzarla, la del perineo actúa directamente sobre ella y puede producir una sensación diferente a la del orgasmo por estimulación del pene, intenso y más dilatado en el tiempo.

Por último, sobre la zona del perineo, no hay que confundirlo con un punto también en esta localización que puede servir para retrasar la eyaculación.

El tabú de la homosexualidad.

Entonces, si realmente existe ese punto G masculino y la estimulación prostática es placentera e intensa, ¿ por qué sigue envuelta en ese halo de oscurantismo ?. Una de las razones principales es que se relaciona con la homosexualidad y muchos hombres se sienten intimidados por esta posible identificación.

Por tanto, el razonamiento es que si la penetración anal es una práctica homosexual, por tanto, la estimulación prostática es también un signo de homosexualidad, algo que no tiene sentido ni desde el punto de vista de la lógica ni del sentido común.

Así, bajo el mismo baremo, si el sexo oral es realizado por homosexuales, podría ser entendido como una práctica homosexual que varones heterosexuales no querrían llevar a cabo. Es una reducción al absurdo pero que sirve para explicar que porque dos cosas se engloben en el mismo escenario, no significa que sean lo mismo.

Puede ser también una falta de educación sexual o de influencias e ideologías pero sea como sea, parece estar claro que no guarda relación con una práctica homosexual y que depende de cada uno el tener el poder de despojarse de los prejuicios y abrirse a una nueva forma de placer.

En último lugar se puede también encontrar una reticencia por parte de la mujer a proponer la práctica, volviendo a lo mismo, puede que por desconocimiento pero también por miedo a que su pareja pueda mal interpretarla.

Como siempre, en lo que sexo se refiere, es bueno hablar las cosas y hacerlo sin prejuicios.

La estimulación prostática en los masajes eróticos.

Entonces, si hemos concluído que el punto G masculino existe y también que puede ser una practicado con nuestra pareja, ¿por qué no incluirlo en los masajes eróticos del mismo modo que se pueden incluir otras prácticas y estimulaciones?.

Nuestra respuesta es afirmativa, que sí es una buena idea añadir estas prácticas en los masajes sensuales y la mejor manera de afrontarlo es verlo desde una óptica de mentalidad abierta, con confianza y un punto de diversión para explorar una nueva faceta.

En realidad, todos los puntos son positivos ya que se puede estimular en diferentes situaciones, de manera interna y externa y de esta última manera, se puede combinar con otras acciones. Además, las sensaciones alcanzadas son tanto o más intensas que las ya conocidas y pueden ser conseguidas de una manera más progresiva, prolongando la sensación de placer.