El masaje tailandés.

masaje thai

Descubre el masaje tailandés o masaje thai.

El masaje tailandés es un tipo de yoga pasivo, originado en Tailandia y con fuertes influencias hindúes tradicionales. Conocido también como Yoga-Thai, esta disciplina combina los estiramientos pasivos con presión directa sobre los músculos a tratar. Por ello, es muy efectivo para incrementar gradualmente la movilidad y flexibilidad en el cuerpo; además de favorecer la circulación, mejorar la postura, activar los tejidos subcutáneos y brindar bienestar general.

Las raíces de este arte ancestral curativo se remontan a India, donde hace 2500 años fue llevado hasta Tailandia por doctores especialistas en la medicina Ayurvédica (medicina tradicional India) y por monjes budistas, tras la expansión del budismo en Asia.

Actualmente, son muchos los nombres que recibe esta práctica, como “Masaje Yoga-Thai” acuñado por la fuerte influencia de los movimientos y flexibilidad presentes en el yoga; o “Masaje Tradicional Tailandés”, debido a la antigüedad que tiene en su país de origen. Sin embargo, en su natal Tailandia se denomina “Nuad Phaen Boran”.

El masaje thai es una terapia única en su tipo, que puede aportar grandes beneficios a nuestro cuerpo. Si deseas conocer en qué consiste y qué puedes obtener de este arte ancestral, ¡continúa leyendo!

Masaje Thai: Historia y objetivo

El fundador de la disciplina que hoy día conocemos como masaje tailandés, Jivaka Kumarbhaccha; era un yogui avanzado y médico practicante de la tradicional arte curativa llamada Ayurveda, una ciencia de origen hindú que busca reconstruir una vida armoniosa. En su trayectoria, Jivaka atendió a miles de personas, siendo la más reconocida Siddharta Gautama, mejor conocido como Buda. Este es uno de los motivos por el que este masaje se extendió por Asia, junto con la influencia del budismo.

Desde hace milenios, el masaje tailandés se ha desarrollado y perfeccionado en los templos budistas y ha sido transmitido, como forma de compartir físicamente las ventajas de la compasión y la meditación.

Sin embargo, el objetivo del masaje thai es activar los puntos de presión; mediante la realización de asanas de yoga, para de esta manera desbloquear y movilizar el flujo energético de los crakras y meridianos, que equilibran el cuerpo. Teniendo como efectos la estimulación y la mejora en el flujo sanguíneo y el fortalecimiento de los diversos sistemas que comprenden el organismo. Además, es capaz de ofrecer una mayor recuperación corporal y energética general.

Cómo se practica el masaje tailandés

Este estilo de masaje posee una técnica muy diferente a la que se utilizan en otras variaciones; siendo las principales diferencias la carencia de camillas, aceites o desnudes. En el estilo thai se utiliza un futón tradicional, ropa cómoda y el uso del cuerpo como forma de activación física.

Muchos practicantes denominan a esta disciplina como Hatha Yoga pasiva, lo que vendría a ser algo como “el yoga para los perezosos”. Debido a que combina manipulaciones y técnicas en forma de estiramientos y presiones en puntos específicos del cuerpo, con el objetivo de liberar las tensiones corporales y facilitar la autorregulación. A diferencia del yoga, donde el practicante realiza cada asana utilizando su propia fuerza y flexibilidad; en el Yoga-Thai el masajista ayuda al receptor a realizar cada movimiento utilizando sus manos, codos, rodillas o demás partes.

El masaje tailandés se caracteriza por ser fuerte, intenso y profundo; sin llegar a ser doloroso. En este caso, el masajista tiene la responsabilidad y la facultad de evaluar el grado de presión que utilizará según la capacidad del receptor; practicando así un masaje personalizado a las aptitudes físicas de cada persona.

¿Cómo es una sesión de masaje tailandés?

Generalmente, una sesión de masaje thai tiene una duración de entre 60 y 120 minutos; el cual se lleva a cabo sobre un futón apoyado en una base estable y sólida para poder ejecutar correctamente los movimientos secuenciales, con total seguridad. Además, el receptor deberá vestir ropa cómoda, suave y transpirable que le permita moverse a gusto y, de esta forma evitar que el masajista se deslice sobre la piel sudada.

Por lo regular, durante la sesión se trabajan cuatro posturas anatómicas estándares como prono, decúbito supino, sentado y lateral; a menos que se realice un trabajo más personalizado o específico y se utilice otra combinación.

Los masajes tailandeses comienzan desde los pies y ascienden para activar la estimulación del retorno circulatorio hacia el corazón, dilatando los vasos sanguíneos y calentando el cuerpo a nivel musculo-articular progresivamente, antes de realizar grandes posturas como el saltamontes, la cobra, el arado o la vela.

Anteriormente mencionábamos, cómo los masajes convencionales se diferencian del tailandés por sus modos de ejecución; sin embargo es preciso destacar que en esta disciplina se utilizan más que solo las manos, teniendo codos, dedos, antebrazos, rodillas, piernas y pies como instrumentos.

Beneficios del masaje tailandés

Aunque todos los masajes son capaces de aportar beneficios al día a día, el thai cambiará completamente tu calidad de vida. Son tantas sus virtudes que, querrás recibir uno al terminar de leerlas:

Estimulación de la musculatura y movilidad de la columna.
Activación del bombeo sanguíneo en las zonas trabajadas.
Mejora de la postura corporal.
Alivia las tensiones musculares.
Fortalecimiento de tendones y ligamentos.
Alivia los dolores de cabeza y cefaleas.
Ayuda a alcanzar el tono muscular adecuado.
Aumento en la flexibilidad muscular.
Disminución de las probabilidades de lesiones musculoesqueléticas.
Activación del sistema linfático.
Desbloqueo del flujo energético.
Fortalece el funcionamiento de los órganos internos.
Regulación de los estados anímicos.
Recuperación de la amplitud articular y movilidad general.
Alivia los dolores menstruales.
Fortalecimiento del sistema nervioso central.
Mejora la calidad del sueño.
Estimulación de la circulación.
Armonización entre el cuerpo, la mente y el alma.
Fortalecimiento del sistema inmunológico.
Reduce las náuseas.
Disminución del estrés y aumento del nivel de relajación.
Equilibra el sistema nervioso.
Favorece la relajación física y mental.
Mejora del proceso de respiración.
Mejora el sistema digestivo.
Disminución de la ansiedad, el insomnio y la fatiga.
Facilita la eliminación de las toxinas.
Mejora afecciones como la artrosis, artritis y escoliosis.

Contraindicaciones del masaje tailandés

A pesar de los múltiples beneficios que aporta al bienestar general del organismo, hay situaciones donde existen contraindicaciones; en algunos casos se aconseja no practicar el masaje thai o realizarlo bajo estricto cuidado profesional. Algunas de estas son:

Durante el embarazo.
Si se tienen lesiones musculares con inflamación e hinchazón.
Dislocaciones o fracturas de huesos.
Fiebre alta.
Personas con problemas cardíacos, hipertensas o hipotensas.
Problemas venosos (várices, trombosis, arteriosclerosis, entre otros).
Heridas, úlceras, cortes, puntos, entre otros.
Diabetes, osteoporosis, patologías discales o similares.
Enfermedades graves que requieran reposo absoluto.
Personas con afecciones cutáneas, heridas, quemaduras, psoriasis o pieles atípicas que se puedan irritar ante la presión.

Contemplar un masaje thai, es como mirar una danza armoniosa donde el receptor y el masajista se fusionan para dar paso al bienestar. Si bien esta técnica no se recomienda a todas las personas, merece la pena comprobar si puedes recibir sus múltiples beneficios. Seguramente, su implementación en tu vida ayudará a tener un cuerpo más sano y potenciar los buenos hábitos. ¡No dudes en aprender las artes del masaje thai!

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